Henry François Rey

 

“...Y todo se hace entonces claro. Góngora es primo de Lorca, y este parentesco secreto se hace evidente gracias a Paco Ibáñez que reconstruye con sus dedos, con sus notas, el largo camino que les vincula. Me estoy refiriendo al camino del rigor, de la auténticidad, del amor y de la muerte...

Y Lorca cantaba al amor y a la muerte. Eran sus pájaros matutinos, familiares, a los que oía cantar todas las mañanas en su jardín de Granada. Y Góngora también conocía el tono justo para cantar a los féretros que florecen y a las novias muertas de amor.

Se necesitaban los dedos precisos de Paco Ibáñez, y su rigor, para musicar los lamentos de Lorca y de Góngora.
Hacía falta tener el sentido del silencio y también de la nota que estalla en el silencio.

Era preciso amar al amor para llegar a ensamblar esas brillantes palabras con esas maravillosas notas.

El amor, como la muerte, exige una música determinada. Raros son los que llegan a descubrirla, desemboscarla, acosarla y, finalmente domarla. Y estos seres excepcionales estan marcados por una gracia, por un don, por un signo especial. Paco Ibáñez es uno de ellos.” 

 

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