Paco Ibáñez canta a Brassens

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Paco Ibáñez canta a Brassens

disco Paco Ibáñez canta a Brassens

 

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Brassens

Saturno / 
     Saturne

Canción para un maño / 
     Chanson pour l'auvergnat

La mala reputación / 
     La mauvaise réputation

Juan Lanas /
     Bonhomme

Tengo cita con usted / 
     J'ai rendez-vous avec vous
 mp3
Por una muñeca me hice chiquitín /
     Je me suis fait tout petit

Pobre Martín /
     Pauvre Martin

La bella y el manantial /
     Dans l'eau de la claire fontaine

La pata de Juana /
     La cane de Jeanne

El testamento /
     Le testament

 

Saturno

Es adusto, es taciturno,
dueño es del tiempo, tiempo cruel.
Nombre hermoso el de Saturno
pero es un dios, cuidao con él.

Y si el tiempo al seguir su rumbo,
de vez en cuando al descansar
se entretiene matando rosas,
es por matar tiempo sin más.

Y hoy a ti te tocó mi amada
pagar el pato de su crueldad.
El tiempo no perdona nada
y en tu pelo una cana más.

Los poetas todos cantaron
las flores del tiempo otoñal.
Cuando te miro yo proclamo,
flor de mi dicha, que es verdad.

Ven otra vez mi amor, mi vida,
ven, vamos juntos al jardín
a deshojar la margarita
del veranillo se San Martín.

Si tú eres la preferida
que pase el tiempo, qué más da.
Deja a Saturno vivir su vida,
la nuestra en nuestro amor está
y las mocosas de hoy en dia
por mi pueden irse a pasear.

Canción para un maño

Es para ti este cantar
tú, maño, que sin hablar
me diste leña el día aquél
que el frío me hería la piel.
Tú que me diste leña en vez
de rechazarme a puntapiés
cuando la gente del lugar
no me quiso junto a su hogar.

Un braserito sólo fue
para mi cuerpo una ilusión
pero alumbró mi corazón
más que fallas en San José.
Tu, maño, cuando has de llegar
a la hora de la verdad
que te lleve el enterrador
al cielo si hay Dios.

Es para ti este cantar
tú, cantinera que sin hablar
me diste pan el dia aquel
que me vi en huesos y piel.
Tú que me diste pan en vez
de rechazarme a puntapiés
cuando la gente del lugar
reía de verme ayunar.

Un bocadito, no fue más,
para mi cuerpo una ilusión
pero llenó mi corazón
más que un milagroso maná.
Tú, cantinera al llegar
a la hora de la verdad
que te lleve el enterrador
al cielo si hay Dios.

Es para ti este cantar
tú, forastero, que sin hablar,
me sonreíste el día aquél
que me vi delante del juez.
Tú que me sonreíste en vez
de rechazarme a puntapiés ,
cuando la gente del lugar
ya me quería apedrear.

Una sonrisa, no fue más ,
para mi alma una ilusión
pero aromó mi corazón
más que las hierbas de San Juan.
Tu, forastero al llegar
a la hora de la verdad
que te lleve el enterrador
al cielo si hay Dios.

La mala reputación

En mi pueblo, sin pretensión,
tengo mala reputación,
haga lo que haga, es igual,
todo lo consideran mal.
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

Cuando la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos me muestran con el dedo
salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
y a la zaga va un ricachón,
zancadilla pongo al señor
y aplastado el perseguidor.
Eso sí que sí que será una lata,
¡siempre tengo yo que meter la pata!
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos tras de mí a correr,
salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latin
yo ya sé cuál será mi fin,
en el pueblo se empieza o oír
¡muerte, muerte al villano vil!
Yo no pienso pues armar ningún lío
con que no va a Roma el camino mío.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

Juan Lanas

A pesar del cierzo cruel
la pobre vieja de carga
la leña va a recoger
para el buen Juan Lanas.
¡ Ay! Juan Lanas que va a morir
de su buena muerte.

Melancólico es su andar
por aquel bosque sombrío,
donde antaño iba a soñar
con su Juan querido,
y que aún quiere y que va a morir
de su buena muerte.

Nada la puede parar
a la vieja que amontona
la leña en su delantal,
¡ Maldita la hora !
que Juan Lanas va a morir
de su buena muerte.

Ni la puede detener
esa voz que no perdona
y le dice : has de volver
a tu casa ahora ;
Juan se acaba de morir
de su buena muerte.

Ni esa voz aún más cruel
que desde el fondo del alma
le recuerda que fue infiel
ese buen Juan Lanas,
ese Juan que va a morir
de su buena muerte.

Tengo cita con usted mp3

El señor astro del día,
como no estoy a sus pies,
no me da luz y sin cuidado me tiene,
tengo cita con usted.
La luz que más me conforta
en sus ojos la hallaré
y lo demás ¡que me importa !
tengo cita con usted.

El bueno de mi casero
como no pago alquiler,
me echa a la calle y sin cuidado me tiene,
tengo cita con usted.
El nido que más conforta
en sus brazos lo hallaré,
y lo demás ¡qué me importa !
tengo cita con usted.

La buena de mi patrona
cuando sin blanca me ve,
me mata de hambre y sin cuidado me tiene,
tengo cita con usted.
El menú que más conforta
en sus labios lo hallaré,
y lo demás ¡qué me importa !
tengo cita con usted.

Su majestad don Dinero
como no caigo en su red,
me tiene a raya y sin cuidado me tiene,
tengo cita con usted,
Los bienes que más confortan
en su amor los hallaré
y lo demás ¡qué me importa !
tengo cita con usted.

Por una muñeca me hice chiquitín

Quitarme el sombrero, antes, ni hablar
por una dama,
hoy día me arrastro y no sé qué más
cuando me llama
Fui perro feroz, me da de comer
en su manita
mis dientes de lobo se han de volver
mansa boquita.

Por una muñeca me hice chiquitín
que al descansar cierra los ojos.
Por una muñeca me hice chiquitín
dice « mamá » cuando la toco.

Estoy a sus pies, qué será de mí,
es mi verdugo;
por sus celos paso las de Caín
bajo su yugo.
A un bello alhelí que me pareció
de maravilla,
a un bello alhelí me lo arrebató
con su sombrilla.

Por una muñeca me hice chiquitín
que al descansar cierra los ojos.
Por una muñeca me hice chiquitín
dice « mamá » cuando la toco.

Gitanos y magos descifraron ya
el maleficio,
que sus lindos brazos la cruz serán
de mi suplicio
Mejores los hay, peores quizás
y, al fin y al cabo,
que me cuelgue aquí, que me cuelgue allá,
cebada al rabo.

Por una muñeca me hice chiquitín
que al descansar cierra los ojos.
Por una muñeca me hice chiquitín
dice « mamá » cuando la toco.

Pobre Martín

Con una azadilla al hombro,
en la boca un dulce cantar
y mucho valor en el alma
se iba al campo a desuñar.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

Sin poner buena o mala cara,
sin tener celos ni rencor,
labraba los campos ajenos
cavando siempre con ardor.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

Pa ganar el pan de su vida
desde el alba al anochece,
seguía cavando la tierra
en todo tiempo y por doquier.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

Y cuando le avisó la muerte
que por fin llegaba al final,
abriéndose la propia tumba
ganó su último jornal.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra sin descansar.

Abriéndose la propia tumba
ganó su último jornal
y se tumbó sin decir nada,
él no quería molestar.

Pobre Martín, pobre miseria,
duerme en la tierra, duérmete en paz.

La bella en el manantial

Desnuda se estaba bañando
Una bella en un manantial,
Le sopló sus prendas soplando
Por los aires el vendaval.

Tan apurada vi a la niña
Que pa'vestirla fui a buscar,
Un monton de hojas de viña
Y un ramo de lirio y azahar.

Con sus pétalos de rosa
Un corpiñito se cosió,
Y era tan delgada la moza
Que sólo una flor le bastó.

Con unos pámpanos de viña
Una faldita se cortó,
Y era tan menuda la niña
Que sólo una hoja bastó.

Se me abrieron sus lindos brazos
Cual si gracias fuera a decir,
Tanta fiebre puse en mi abrazo
Que otra vez quedó sin vestir.

Este juego le gustaría
Pues cada día al manantial
A bañarse fue desnudilla
Rogando sople el vendaval,
El vendaval.

La pata de Juana

La pata de Juana
ha muerto ¡ vive Dios !
sólo por haber puesto
un huevo o dos.

La pata de Juana
la pobre se murió
de un gran dolor de muelas
qué pena nos dió.

La pata de Juana
se murió al poner
y en su capa frailuna
de pluma ayer.

La pata de Juana
murió sin desposar
no dejó herencia alguna,
las plumas, no más.

Ha muerto es cierto
mas nos acordaremos
siempre de la pata
de Juana.

Adiós.

El testamento

Me pondré triste como sombra
cuando el dios con quien siempre voy
me diga con la mano al hombro:
«Vete p'arriba a ver si estoy»

La tierra entonces y el cielo,
todo tendré que abandonar.
Aún estará de pie el roble,
el de mi caja funeral.

Antes de ir a hacer el oso
con las ánimas de Plutón
quiero otra vez estar celoso,
otra vez dar mi corazón.
Una vez más decir «te quiero»
una vez más desatinar
al deshojar el crisantemo,
que es margarita funeral.

Dios quiera que mi viuda sienta
al enterrarme un gran dolor.
Que no necesite cebollas
para demostrarme su amor
y que tome en segundas nupcias
esposo de mi calidad,
así podrá sacar provecho
de mis chinelas y mi ajuar.

Que sea dueño de mi esposa,
que beba y fume en mi hogar
pero que nunca ¡le parta un rayo!
mi jaca se atreva a montar.
Aunque no tenga yo ni pizca,
ni sombra de perversidad,
si tal hiciera, mi fantasma
le vendría a perjudicar.

Aquí yace una hoja muerta,
mi testamento se acabó.
Hay un letrero en mi puerta:
«Cerrado porque se murió»
Ya no me dolerán las muelas,
yo me despido sin rencor.
A la fosa común del tiempo
y del olvido ya me voy.

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