Rafael Alberti 1902-1999
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!
Federico García Lorca 1898-1936
A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.
A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.
Romancero
¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
- No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.
- Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
- El Alhambra era, señor,
y la otra, la mezquita;
los otros, los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba,
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra
otras tantas se perdía;
desque los tuvo labrados
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales
al rey del Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro Generalife,
huerta que par no tenía.
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
- Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
- Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.
Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
- Échenme acá mis lombardas
doña Sancha y doña Elvira;
tiraremos a lo alto,
lo bajo ello se daría.
El combate era tan fuerte
que grande temor ponía.
José Agustín Goytisolo 1928-1999
A ti te ocurre algo
yo entiendo de esas cosas
hablas a cada rato
de gente ya olvidada
de calles lejanísimas
de huelgas de tranvías
cantas horriblemente
no dejas de beber
y al poco estás peleando
por cualquier tontería
yo que tú ya arrancaba
a que me viera un médico
pues si no un día de estos
en un lugar absurdo
o entre las frías sábanas
de una cama que odias
te pondrás a pensar
porque sin darte cuenta
te irás sintiendo solo
igual que un perro viejo
sin dueño y sin collar.
César Vallejo 1892-1938
Amada, en esta noche tú te has crucificado
entre los dos maderos curvados de mi beso.
Y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un Viernes Santo más dulce que ese beso..
Amada, en esta noche tú te has crucificado.
Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos,
y ya no habrán reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
dormiremos los dos como dos hermanitos.

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