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A galopar

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A Galopar

disco A Galopar

 

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1ère Partie          2eme Partie

Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre mp3

Anónimo

La bella mal maridada mp3
Romance del conde Niño

Diego Sánchez de Badajoz

No me las enseñes más

Luis de Góngora

¿Quién quiere un juguete?

Rafael Alberti

Se prohibe hacer aguas

Francisco de Quevedo

Don Dinero

Rafael Alberti

A don Luis de Góngora y Lagartijo

Félix María de Samaniego

El cuento de la lechera

Rafael Alberti

Nocturno

León Felipe

Qué lástima
Como tú

Cesar Vallejo

España; aparta de mí este cáliz
Amada

Rafael Alberti

Por encima del mar

Gabriel Celaya

La poesía es un arma cargada de futuro

 

1ère Partie          2eme Partie

Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre mp3

Anónimo

La bella mal maridada mp3
Romance del conde Niño

Diego Sánchez de Badajoz

No me las enseñes más

Luis de Góngora

¿Quién quiere un juguete?

Rafael Alberti

Se prohibe hacer aguas

Francisco de Quevedo

Don Dinero

Rafael Alberti

A don Luis de Góngora y Lagartijo

Félix María de Samaniego

El cuento de la lechera

Rafael Alberti

Nocturno

León Felipe

Qué lástima
Como tú

Cesar Vallejo

España; aparta de mí este cáliz
Amada

Rafael Alberti

Por encima del mar

Gabriel Celaya

La poesía es un arma cargada de futuro

2eme Partie          1ère Partie

Rafael Alberti

Balada del que nunca fue a Granada

Federico García Lorca

Romance sonámbulo
La romería

Miguel Hernández

Vientos del pueblo
Andaluces de Jaén mp3

Antonio Machado

Yo voy soñando caminos mp3
Tus ojos me recuerdan

Rubén Darío

Yo soy aquél
Juventud, divino tesoro

Rafael Alberti

A Blas de Otero

Blas de Otero

Me queda la palabra

Rafael Alberti

Para Aitana

José Agustín Goytisolo

Palabras para Julia

Rafael Alberti

A galopar

Coplas por la muerte de su padre mp3

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allá los otros medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes,llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

Aquel de buenos abrigo,
amado, por virtuoso,
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tan famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hacer caros,
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.

Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.

diciendo: -"Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y sus halagos;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
y aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.

La bella mal maridada mp3

La bella malmaridada
de las más lindas que vi,
acuérdate cuán amada,
señora, fuiste de mí.

Lucero resplandeciente,
tiniebla de mis placeres,
corona de las mujeres,
gloria del siglo presente,
extremada y excelente
sobre todas cuantas vi,
acuérdate cuán amada,
señora, fuiste de mí.

El conde Niño

Conde Niño por amores
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
las mañanas de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el conde Niño
que por mí quiere finar.
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
Y porque nunca los goce,
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
El murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar;
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
La reina llena de envidia
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

No me las enseñes más

No me las enseñes más,
que me matarás.

Estábase la monja en el monesterio,
sus teticas blancas
bajo el velo negro.
¡No más,
que me matarás!

¿Quién quiere un juguete?

No lo vendo por travieso
ni porque a nadie ofende
es alegre y juguetón
y por las niñas se pierde
niñas, guardaos de enojarle
que mira que si arremete
os podéis ver un día
jugando con el juguete.

Que ni hiere, ni mata,
ni pica, ni muerde.

Es alegre a todas horas
y amanece o no amanece
hay vecina que daría
cuanto tiene por tenerle.
Porque le conoce ya
y porque son más de siete
las noches que por pecar
ha desafiado a la muerte.

Se prohibe hacer aguas

Verás entre meadas y meadas,
más meadas de todas las larguras:
unas de perros, otras son de curas
y otras quizá de monjas disfrazadas.

Las verás lentas o precipitadas,
tristes o alegres, dulces, blandas, duras,
meadas de las noches más oscuras
o las más luminosas madrugadas.

Piedras felices, que quien no las mea,
si es que no tiene retención de orina,
si es que no ha muerto es que ya está expirando.

Mean las fuentes... Por la luz humea
una ardiente meada cristalina...
Y alzo la pata... Pues me estoy meando.

Don dinero

Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado,
de continuo anda amarillo;
que pues doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don, don, dodon, din, don es
don dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña,
viene a morir a España
y es en Génova enterrado;
y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don, don, dodon, din, don es
don dinero.

Es galán, y es como un oro;
tiene quebrado el color;
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don, don, dodon, din, don es
don dinero.
Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales
y, pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don,don, dodon, din, don es
don dinero.

Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos;
y, pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don, don, dodon, din, don es
don dinero.

Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y, pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don, don, dodon, din, don es
don dinero.

A don Luis de Góngora y Lagartijo

¡Tu capotillo, don Luis,
tu capotillo de oro,
mira que me coge el toro!

Mi amante con su querido
me está poniendo los cuernos.
Ya suelte tacos o ternos,
soy un cabrón consentido.
Si quiero mirar erguido
me pesa la frente y lloro.

¡Tu capotillo, don Luis,
tu capotillo de oro,
mira que me coge el toro!

Todas las noches del año,
el hijo de la gran puta,
con mi amante prostituta
va y viene del coro al caño,
y por si no es poco el baño,
viene y va del caño al coro.

¡Tu capotillo, don Luis,
tu capotillo de oro,
mira que me coge el toro!

El cuento de la lechera

Llevaba en la cabeza
una Lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte:
¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!

Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre la ofrecía
inocentes ideas de contento,
marchaba sola la feliz Lechera,
y decía entre sí de esta manera:
esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
me rodeen cantando el pío,pío.

Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña, engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver cómo se le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado;
sacaré de él sin duda buen dinero:
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña.

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera,
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre Lechera!
Adiós leche, adiós huevos,
adiós dinero, adiós lechón,
adiós, vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía,
qué palacios fabricas en el viento!
modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro;
mira que ni el presente está seguro.

Nocturno

Lo que tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que palpita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza.

Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Manifiestos, escritos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

Qué lástima

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!

¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
(que me contaran
viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala)
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra mano en el puño de una espada!

¡Qué lástima
que no pudiendo contar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!

Como tú

Así es mi vida, mi vida,
piedra, como tú.
Como tú
piedra pequeña, como tú,
piedra ligera, como tú.
Como tú,
canto que ruedas, como tú,
por las veredas, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú,
de las carreteras, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que en días de tormenta,
como tú,
te hundes en la tierra, como tú.
Como tú,
y luego centelleas, como tú,
bajo los cascos,
bajo las ruedas, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que no sirves para ser ni piedra,
como tú,
ni piedra de una lonja,
como tú.
Ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audiencia,
como tú.
Como tú,
piedra aventurera, como tú,
que tal vez estás hecha
como tú.
Como tú,
sólo para una honda,
como tú,
piedra pequeña, como tú,
Como tú.

España; aparta de mí este cáliz

Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

Niños,
hijos de los guerreros, entretanto,
bajad la voz que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.

¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja, si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!...

Amada

Amada, en esta noche tú te has crucificado
entre los dos maderos curvados de mi beso.
Y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un Viernes Santo más dulce que ese beso..

Amada, en esta noche tú te has crucificado.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos,
y ya no habrán reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
dormiremos los dos como dos hermanitos.

Por encima del mar

Amparo dulce y buen Gabriel, hermanos
por encima del mar, y por encima
de lo que tanto y tanto nos lastima,
cada día más míos, más cercanos.

Venid, llegad, cerrémonos las manos,
que un claro viento nuevo nos reanima
y hasta la sangre, en lo que fuera sima,
sube creciendo derramada en granos.

Se empinaron un alba los más yertos
los más helados, lívidos, oscuros,
para que todo sepultura fuera.

Mas no están muertos los que estaban muertos
ni están vencidos los doblados muros,
y está verde otra vez la primavera.

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo,
estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren,
y canto respirando.
Canto y canto y cantando más allá de mis penas,
de mis penas personales, me ensancho,
me ensancho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Balada del que nunca fue a Granada

Qué lejos por mares, campos y montañas
ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada,
nunca fui a Granada.

Mi cabeza cana, los años perdidos,
quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca entré en Granada,
nunca entré en Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano,
una rienda corta y un galope largo.
Nunca vi Granada,
nunca vi Granada.

¿Qué gente enemiga puebla sus adarves:
quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

Venid, los que nunca fuisteis a Granada;
hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca fui a Granada,
nunca fui a Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano;
sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca vi Granada,
nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto;
venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada,
entraré en Granada,
entraré en Granada.

Romance sonámbulo

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

- Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
- Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
- Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.

La romería

¡Ay, qué blanca
la triste casada!
¡Ay, cómo se queja entre las ramas!
Amapola y clavel será luego
cuando el macho despliegue su capa.

Si tú vienes a la romería
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sino dulce camisa de Holanda.

¡Ay, cómo relumbra!
¡Ay, cómo relumbraba!

Vete sola detrás de los muros
donde están las higueras cerradas
y soporta mi cuerpo de tierra
hasta el blanco gemido del alba.

Si tú vienes a la romería
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sino dulce camisa de Holanda.

¡Ay, cómo relumbra!
¡Ay, cómo relumbraba!

Vientos del pueblo

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos;
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas?
¿Ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada;
yugos que habéis de dejar
rotos sobre vuestra espalda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Andaluces de Jaén mp3

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién?
¿quién levantó los olivos?
Andaluces de Jaén.

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Andaluces de Jaén.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿de quién?
¿de quién son esos olivos?
Andaluces de Jaén.

Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos.

Jaén, levántate brava,
sobre tus piedras lunares
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Andaluces de Jaén.

Yo voy soñando caminos mp3

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te volviera a sentir
en el corazón clavada".

Tus ojos me recuerdan

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,
negra noche sin luna,
orilla al mar salado,
y un chispear de estrellas
de un cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.
Y tu morena cara,
los trigos requemados
de un suspirar de fuego
de los maduros campos.

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

De tu morena cara,
de tu soñar gitano,
de tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de un cielo negro y bajo,
para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canción que deje
cenizas en los labios...
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Yo soy aquél

Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras de los lagos;

y muy siglo diez y ocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.

Yo supe del dolor desde mi infancia,
mi Juventud... ¿Fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía...

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
se triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén... la caravana pasa.

Juventud divino tesoro

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
y a veces, lloro sin querer.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura, amarga, y pesa.
Ya no hay princesa que cantar.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

A pesar del tiempo terco
mi sed de amor, no tiene fin.
Cabello gris, así me acerco
a los rosales del jardín.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

A Blas de Otero

Blas. Sí, todo un hombre. Blas,
hoy pienso en ti. ¿Dónde estás?

Donde estés, allí yo estoy.
Donde vayas, allí voy.
Blas de Otero,
nuevo hermano,
por tu mismo derrotero,
ángel fieramente humano,
alas con plumas de acero.

Blas.
¿Me sientes donde tú estás?

Me queda la palabra

Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo tiré como un anillo al agua.
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre,
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en el silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Para Aitana

Aitana, niña Aitana, baja la primavera
para ti quince flores pequeñas y graciosas.
Sigues siendo de aire, siguen, todas tus cosas
siendo como encantadas por una luz ligera.

Aitana, niña Aitana, fuera yo quien moviera
para ti eternamente las auras más dichosas,
quien peinara más luces y alisara más rosas
en tus pequeñas alas de brisa mensajera.

Aitana, niña Aitana, ya que eres aire y eres
como el aire y remontas el aire que quieres,
feliz, callada y ciega y sola en tu alegría,
aunque para tu luz yo te abriera más cielo,
no olvides que hasta puede deshojarse en un vuelo
el aire, niña Aitana, Aitana, niña mía.

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
interminable.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada,
no son nada.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

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Por una canción

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Federico García Lorca

No te pude ver
Córdoba, lejana y sola

César Vallejo

Amada

Rubén Darío

Juventud, divino tesoro

León Felipe

Ya no hay locos

Francisco de Quevedo

Rosal

Antonio Machado

Tus ojos me recuerdan

José de Espronceda

Canción de la muerte

Federico García Lorca

La romería

Fanny Rubio

El rey Almutamid mp3

Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas

 

No te pude ver

No te pude ver
cuando eras soltera,
mas de casada
te encontraré.

Te desnudaré
casada y romera,
cuando en la noche
las doce den.

Córdoba

Jaca negra, luna grande,
aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Córdoba
lejana y sola.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba
lejana y sola.

Amada

Amada, en esta noche tú te has crucificado
entre los dos maderos curvados de mi beso.
Y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un Viernes Santo más dulce que ese beso..

Amada, en esta noche tú te has crucificado.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos,
y ya no habrán reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
dormiremos los dos como dos hermanitos.

Juventud divino tesoro

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
y a veces, lloro sin querer.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura, amarga, y pesa.
Ya no hay princesa que cantar.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

A pesar del tiempo terco
mi sed de amor, no tiene fin.
Cabello gris, así me acerco
a los rosales del jardín.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

Ya no hay locos

Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos.
Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, en España ya no hay locos.

Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto.

Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, en España ya no hay locos...

Todo el mundo está cuerdo,
terrible, horriblemente cuerdo.

Ya no hay locos, ya no hay locos,
ya no hay locos, en España ya no hay locos...

¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto: ¿Cuándo se pierde, cuándo?
Si no es ahora, que la justicia
vale menos que el orín de los perros.

Ya no hay locos, ya no hay locos
ya no hay locos, amigos, ya no hay locos...

Rosal

¿De qué sirve presumir,
rosal, de buen parecer
si aún no acabas de nacer
cuando empiezas a morir?
Hace llorar y reir
vivo y muerto, tu arrebol.

Rosal, menos presunción
¿dónde están las clavellinas?
Pues serán mañana espinas
las que ahora rosas son.

No es muy grande la ventaja
que tu calidad mejora.
Si es tu mantilla la aurora
es la noche tu mortaja.
Se está riendo la malva
cabellera de un terrón.

Rosal, menos presunción
¿dónde están las clavellinas?
Pues serán mañana espinas
las que ahora rosas son.

Tus ojos me recuerdan

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,
negra noche sin luna,
orilla al mar salado,
y un chispear de estrellas
de un cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.
Y tu morena cara,
los trigos requemados
de un suspirar de fuego
de los maduros campos.

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

De tu morena cara,
de tu soñar gitano,
de tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de un cielo negro y bajo,
para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canción que deje
cenizas en los labios...
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.

Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.

Canción de la muerte

Débil mortal, no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre.
En mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, le ofrezco
lejos del mundo un asilo
donde a mi sombra, tranquilo
para siempre duerma en paz.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores
y ofrezco un lecho de flores
sin espinas ni dolor.
Y, amante, doy mi cariño
sin vanidad ni falsía.
No doy placer ni alegría,
mas es eterno mi amor.

Deja que inquieten al hombre,
que, loco, al mundo se lanza
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó.
Mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias
y mentira su ilusión.

Débil mortal, no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre.

La romería

¡Ay, qué blanca
la triste casada!
¡Ay, cómo se queja entre las ramas!
Amapola y clavel será luego
cuando el macho despliegue su capa.

Si tú vienes a la romería
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sino dulce camisa de Holanda.

¡Ay, cómo relumbra!
¡Ay, cómo relumbraba!

Vete sola detrás de los muros
donde están las higueras cerradas
y soporta mi cuerpo de tierra
hasta el blanco gemido del alba.

Si tú vienes a la romería
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sino dulce camisa de Holanda.

¡Ay, cómo relumbra!
¡Ay, cómo relumbraba!

El rey Almutamid mp3

Soñaba en su lecho el rey
soñaba de madrugada
que entre las ondas del río
buscaba manzanas blancas.

Noche de miedo en Sevilla
víspera de la batalla.

Y el rey Almutamid
en el sueño contemplaba
la dulce fruta de nieve
que en los espejos temblaba.

Noche de miedo en Sevilla
víspera de la batalla.

En Sevilla, Almutamid
abrió los ojos al alba
cuando el sol enrojecía
en la ventana más alta.

Y ni amanecer halló
ni arrayán bajo la almohada
ni del agua el dulce nido
donde vio manzanas blancas.

Noche de miedo en Sevilla
víspera de la batalla.

Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón los nidos a colgar,
y otra vez con el ala en tus cristales
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha, mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos, mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!

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Me gustas cuando callas porque estás como ausente

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Todo en tí fue naufragio

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Sobre tu corazón llueven frías corolas.
¡Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, ¡oh abandonado!

Todo en ti fue naufragio.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo.

Todo en ti fue naufragio.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Oh más allá de todo. Oh más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!

Todo en ti fue naufragio.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que me causa,
y éstos sean los últimos versos que le escribo.

Te recuerdo como eras en el último otoño

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
¡Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Inclinado en las tardes

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vuelta a los brazos como un naúfrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Y los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Y galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos océanicos.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Para mi corazón basta tu pecho

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

La muerte de Melisenda

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Se morirá su cuerpo leve
enterrarán su dulce cuerpo.

Juntarán sus manos de nieve
dejarán sus ojos abiertos

Para que alumbren a Pelleas
hasta después que se haya muerto.

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Se morirá su cuerpo leve
enterrarán su dulce cuerpo.

Morirá por ella Pelleas
cuando la lleven al entierro.

Por ella vagará de noche
moribundo por los senderos.

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Amada

Amada, en esta noche tú te has crucificado
entre los dos maderos curvados de mi beso.
Y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un Viernes Santo más dulce que ese beso..

Amada, en esta noche tú te has crucificado.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos,
y ya no habrán reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
dormiremos los dos como dos hermanitos.

Yo seré a tu lado

Yo seré a tu lado silencio, silencio,
Perfume, perfume, no sabré pensar,
No tendré palabras, no tendré deseos,
Sólo sabré amar.

Cuando el agua caiga monótona y triste
Buscaré tu pecho para acurrucar
Este peso enorme que llevo en el alma
Y no sé explicar.

Te pediré entonces tu lástima, amado,
Para que mis ojos se den a llorar
Silenciosamente, como el agua cae
Sobre la ciudad.

Y una noche triste, cuando no me quieras,
Secaré los ojos y me iré a bogar
Por los mares negros que tiene la muerte,
Para nunca más.

Quisiera esta tarde

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;

Que la arena de oro y las aguas verdes
y los cielos puros me vieran pasar;

Ser alta soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana en medio del mar;

Ver como se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

Pensar que pudieran la frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

Ver que se adelanta, la garganta al aire
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Juventud divino tesoro

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
y a veces, lloro sin querer.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura, amarga, y pesa.
Ya no hay princesa que cantar.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

A pesar del tiempo terco
mi sed de amor, no tiene fin.
Cabello gris, así me acerco
a los rosales del jardín.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

Soldadito Boliviano

Soldadito de Bolivia
soldadito boliviano.
Armado vas de tu rifle
que es un rifle americano
que es un rifle americano
soldadito de Bolivia
que es un rifle americano.

Te lo dio el Sr. Barrientos
soldadito boliviano
regalo de Mister Johnson
para matar a tu hermano
para matar a tu hermano
soldadito de Bolivia
para matar a tu hermano.

No sabes quién es el muerto
soldadito boliviano
el muerto es el Che Guevara
y era argentino y cubano
y era argentino y cubano
soldadito de Bolivia
y era argentino y cubano.

Él fue tu mejor amigo
soldadito boliviano
él fue tu amigo de a pobre
del oriente al altiplano
del oriente al altiplano
soldadito de Bolivia
del oriente al altiplano.

Está mi guitarra entera
soldadito boliviano
de luto, pero no llora
aunque llorar es humano
aunque llorar es humano
soldadito de Bolivia
aunque llorar es humano.

No llora porque la hora
soldadito boliviano
no es de lágrima y paãuelo
sino de machete en mano
sino de machete en mano
soldadito de Bolivia
sino de machete en mano.

Con el cobre que te paga
soldadito boliviano
que te vendes que te compra
es lo que piensa el tirano
es lo que piensa el tirano
soldadito de Bolivia
es lo que piensa el tirano.
Pero aprenderás seguro
soldadito boliviano
que a un hermano no se mata
que no se mata a un hermano
que no se mata a un hermano
soldadito de Bolivia
que no se mata a un hermano.

No sirves para nada

Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.

Después me fui a la escuela
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.

Vino luego la guerra
la muerte -yo la vi-
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo
no sirves para nada.

De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo -y era alegre-
no sirves para nada.

Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo
-también con alegría-, hija mía
no sirves para nada.

Escucha abandonada

Envuelta por el aire
de la mañana en fiesta
entre risas y músicas,
campanas y alegría,
olvídate del hombre
que hasta ayer te dolía
como una desventura:
canta, ríe, juega,
apuesta a no acertar,
para así acostumbrarte
a ese sabor amargo
que se llama tristeza,
y que aparece siempre
cuando el amor se va.

El aire de los chopos

El aire de los chopos
y vuelvo a recordar.
En un día de marzo
te fuiste. Nada más.

Luego días de ira
dolor y adversidad.
Y en medio de la noche
tu estrella. Nada más.

Por su fulgor perenne
contra la eternidad
te ofrezco unas palabras
de amor. Y nada más.

El lobito bueno

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés.

Me lo decía mi abuelito

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

Trabaja niño no te pienses
que sin dinero vivirás.
Junta el esfuerzo y el ahorro
ábrete paso ya verás,
como la vida te depara
buenos momentos. Te alzarás
sobre los pobres y mezquinos
que no han sabido descollar.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

La vida es lucha despiadada
nadie te ayuda, así no más,
y si tú solo no adelantas,
te irán dejando atrás, atrás.
¡Anda muchacho y dale duro!
La tierra toda, el sol y el mar,
son para aquellos que han sabido,
sentarse sobre los demás.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo he olvidado siempre más.

A tí te ocurre algo

A ti te ocurre algo
yo entiendo de esas cosas
hablas a cada rato
de gente ya olvidada
de calles lejanísimas
de huelgas de tranvías
cantas horriblemente
no dejas de beber
y al poco estás peleando
por cualquier tontería
yo que tú ya arrancaba
a que me viera un médico
pues si no un día de estos
en un lugar absurdo
o entre las frías sábanas
de una cama que odias
te pondrás a pensar
porque sin darte cuenta
te irás sintiendo solo
igual que un perro viejo
sin dueño y sin collar.

Por mi mala cabeza

Por mi mala cabeza
yo me puse a escribir.
Otro por mucho menos
se hace guardia civil.

Por mi mala cabeza
creí en la libertad.
Otro respira incienso
las fiestas de guardar.

Por mi mala cabeza
contra el muro topé.
Otro levantó el muro
con los cuernos tal vez.

Por mi mala cabeza
sólo digo verdad.
Por mi mala cabeza
me descabezarán.

Yo amaba aquella casa

Yo amaba aquella casa
sin aires de desgracia.

Era como mi alegre
posesión transparente.

Como la flor blanquísima
que en los jarales brilla.

Tal vez yo por entonces
desdeñara a los dioses.

Pues ni ellos habitaban
en regiones tan claras.

Y así como un castigo
perdí lo que era mío.

Un fuego despiadado
prendió en aquellos campos.

Después no quedó nada.
Ni la flor de la jara.

Nana de la adúltera

No subas mi vida
no vengas ahora
que está en casa el padre
del niño que llora.
Ahora no
ahora no
ahora no amor mío
ahora no.

Ya se fue el papón
ya puedes subir
mi niño se duerme
y yo estoy por ti.
Ahora sí
ahora sí
ahora sí amor mío
ahora sí.

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
interminable.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada,
no son nada.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

El show

Desde lo más lejano y más oscuro
de las edades ha llegado
el show

luciendo el arco iris de sus telas
moviéndose bonito
por favor

Subió las escaleras de la vida
con sombrero y zapatos
de charol

al ritmo entrecortado de una danza
de fuego y de metales
corazón

corazón loco que se fué bajando
por el río hasta Menfis
qué calor

que se metió después en Babilonia
y alborotó la Historia
como un dios.

¡Ay muchacha muchacha que no bailas!
Ni un sólo pueblo sin bailar
quedó

pues los griegos sacaron sus guirnaldas
sus aceites y velos
para el show

y en Roma las matronas más honestas
perdieron el recato
se acabó

se acabó el mejor vino en Tarragona
y también en las Galias
el horror.

Y el show con sus mil vidrios de colores
por el Imperio bajo
resbaló

volvió a tensar en África sus cuerdas
cambió la piel gastada
del tambor

escondió en la bolsita algún remedio
para alejar los males
de su voz

y atravesando el mar como un esclavo
se arrancó los grilletes
y danzó.

Ya en el Caribe se oyen sus compases
blancos y negros vibran
con el son

el show se ha vuelto pura fantasía
de saxos y guitarras
y bongós

te picó
te picó el alacrán que a todas pica
sean chicas o grandes
¡ay doctor!

en las casa abrieron los portales
hasta los ciegos quieren ver
el show.

Esto es algo increíble caballeros
algo tremendo
una revolución:

las mujeres se han puesto de repente
todos los hierros por lucir
mejor

mientras rasga la noche una trompeta
y en el pecho y los vasos
canta el ron...

¡Ay muchacha muchacha ven al baile!
Claro que hay sitio para ti
mi amor
el show viene de lejos y va lejos
no se termina nunca
la función

Paco Ibáñez en el Olympia

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Paco Ibáñez en el Olympia

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cd 1          cd 2

Luis de Góngora

Déjame en paz, amor tirano

Francisco de Quevedo

Es amarga la verdad

Arcipreste de Hita

Lo que puede el dinero

Rafael Alberti

Nocturno

Nicolás Guillén

Soldadito boliviano mp3

Rafael Alberti

A galopar

Federico García Lorca

Canción de jinete

Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre

Luis de Góngora

Y ríase la gente

León Felipe

Como tú

Gabriel Celaya

España en marcha

 

cd 1          cd 2

Luis de Góngora

Déjame en paz, amor tirano

Francisco de Quevedo

Es amarga la verdad

Arcipreste de Hita

Lo que puede el dinero

Rafael Alberti

Nocturno

Nicolás Guillén

Soldadito boliviano mp3

Rafael Alberti

A galopar

Federico García Lorca

Canción de jinete

Jorge Manrique

Coplas por la muerte de su padre

Luis de Góngora

Y ríase la gente

León Felipe

Como tú

Gabriel Celaya

España en marcha

cd 2          cd 1

Rafael Alberti

Balada del que nunca fue a Granada

Antonio Machado

Proverbios y cantares

José Agustín Goytisolo

Palabras para Julia
Érase una vez

Georges Brassens

La mala reputación

Blas de Otero

Me llamarán
Me queda la palabra mp3

Gloria Fuertes

Villancico

José Agustín Goytisolo

Me lo decía mi abuelito

Luis Cernuda

Un español habla de su tierra

Miguel Hernández

Andaluces de Jaén

Gabriel Celaya

La poesía es un arma cargada de futuro

Rafael Alberti

A galopar

Déjame en paz, amor tirano

Ciego que apuntas y atinas,
caduco Dios y rapaz.
Vendado que me has vendido
y niño mayor de edad.
Por el alma de tu madre,
que murió siendo inmortal,
de envidia de mi señora,
que no me persigas más,
déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Amadores desdichados
que seguís milicia tal,
decidme qué buena guía
podéis de un ciego sacar,
de un pájaro qué firmeza,
qué esperanza de un rapaz,
qué galardón de un desnudo,
de un tirano, qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Diez años desperdicié,
los mejores de mi edad,
a ser labrador de amor
a costa de mi caudal.
Como aré y sembré cogí,
aré un alterado mar,
sembré una estéril arena,
cogí vergüenza y afán.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Amadores desdichados
que seguís milicia tal,
decidme qué buena guía
podéis de un ciego sacar,
de un pájaro qué firmeza,
qué esperanza de un rapaz,
qué galardón de un desnudo,
de un tirano, qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

Es amarga la verdad

Pues amarga la verdad,
quiero echarla de la boca;
y si al alma su hiel toca,
esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
ha engendrado en mi pereza
la pobreza..

¿Quién hace al ciego galán
y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
le sirve de río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
sin ser el Dios verdadero?
El dinero.

¿Quién con su fiereza espanta,
el cetro y corona al rey?
¿Quién careciendo de ley
merece nombre de santa?
¿Quién con la humildad levanta
a los cielos la cabeza?
La pobreza.

¿Quién los jueces con pasión,
sin ser ungüento, hace humanos,
pues untándoles las manos
los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
con oro y no con acero?
El dinero.

¿Quién procura que se aleje
del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo tan cristiana,
tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
el desprecio y la tristeza?
La pobreza.

Lo que puede el dinero

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto y hombre de respetar;
hace correr al cojo y al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.

Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación;
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

Él crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades,
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades.

Él hace muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados,
a los pobres les dicen que no son ilustrados.

Yo he visto muchos curas en sus predicaciones
despreciar al dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.

Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir
mas si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

En resumen lo digo, entiéndelo mejor:
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor;
toda cosa del siglo se hace por su amor.

Nocturno

Lo que tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que palpita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza.

Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Manifiestos, escritos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!

Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Las palabras entonces no sirven, son palabras.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

Soldadito Boliviano mp3

Soldadito de Bolivia
soldadito boliviano.
Armado vas de tu rifle
que es un rifle americano
que es un rifle americano
soldadito de Bolivia
que es un rifle americano.

Te lo dio el Sr. Barrientos
soldadito boliviano
regalo de Mister Johnson
para matar a tu hermano
para matar a tu hermano
soldadito de Bolivia
para matar a tu hermano.

No sabes quién es el muerto
soldadito boliviano
el muerto es el Che Guevara
y era argentino y cubano
y era argentino y cubano
soldadito de Bolivia
y era argentino y cubano.

Él fue tu mejor amigo
soldadito boliviano
él fue tu amigo de a pobre
del oriente al altiplano
del oriente al altiplano
soldadito de Bolivia
del oriente al altiplano.

Está mi guitarra entera
soldadito boliviano
de luto, pero no llora
aunque llorar es humano
aunque llorar es humano
soldadito de Bolivia
aunque llorar es humano.

No llora porque la hora
soldadito boliviano
no es de lágrima y paãuelo
sino de machete en mano
sino de machete en mano
soldadito de Bolivia
sino de machete en mano.

Con el cobre que te paga
soldadito boliviano
que te vendes que te compra
es lo que piensa el tirano
es lo que piensa el tirano
soldadito de Bolivia
es lo que piensa el tirano.
Pero aprenderás seguro
soldadito boliviano
que a un hermano no se mata
que no se mata a un hermano
que no se mata a un hermano
soldadito de Bolivia
que no se mata a un hermano.

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

Canción de jinete

En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.

¡Ay! caballito negro,
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.

¡Ay! caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

En la luna negra
sangraba el costado
de Sierra Morena.

¡Ay! caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.

¡Ay! caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!

Coplas por la muerte de su padre

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allá los otros medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes,llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

Aquel de buenos abrigo,
amado, por virtuoso,
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tan famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hacer caros,
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.

Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.

diciendo: -"Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y sus halagos;
vuestro corazón de acero 
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
y aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.

Y, ríase la gente

Traten unos del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas del invierno
naranjada y aguardiente,
y rijijijí y rijijijá
y ríase la gente
Coma en dorada vajilla
el Príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y rijijí y rijijijá
y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y rijijijí y rijijijá
y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y rijijijí y rijijijáy ríase la gente.

Como tú

Así es mi vida, mi vida,
piedra, como tú.
Como tú
piedra pequeña, como tú,
piedra ligera, como tú.
Como tú,
canto que ruedas, como tú,
por las veredas, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú,
de las carreteras, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que en días de tormenta,
como tú,
te hundes en la tierra, como tú.
Como tú,
y luego centelleas, como tú,
bajo los cascos,
bajo las ruedas, como tú.
Como tú,
piedra pequeña, como tú.
Como tú,
guijarro humilde, como tú.
Como tú,
que no sirves para ser ni piedra,
como tú,
ni piedra de una lonja,
como tú.
Ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audiencia,
como tú.
Como tú,
piedra aventurera, como tú,
que tal vez estás hecha
como tú.
Como tú,
sólo para una honda,
como tú,
piedra pequeña, como tú,
Como tú.

España en marcha

Nosotros somos quienes somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios
manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella
sus comienzos.

Somos el ser que se crece
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón
no resuelto.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos,
y así somos quienes somos golpe a golpe y
muerto a muerto.

Somos bárbaros sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero
y verdadero.

¡ A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo
nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un
comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo
por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte
del sueño.

Vuelvo a decir quien eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por
lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo
nuevo.

Anunciamos algo nuevo.
Anunciamos algo nuevo.

Balada del que nunca fue a Granada

Qué lejos por mares, campos y montañas
ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada,
nunca fui a Granada.

Mi cabeza cana, los años perdidos,
quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca entré en Granada,
nunca entré en Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano,
una rienda corta y un galope largo.
Nunca vi Granada,
nunca vi Granada.

¿Qué gente enemiga puebla sus adarves:
quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

Venid, los que nunca fuisteis a Granada;
hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca fui a Granada,
nunca fui a Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano;
sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca vi Granada,
nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto;
venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada,
entraré en Granada,
entraré en Granada.

Proverbios y cantares

Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.

La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
Gloria a Caín hoy el vicio
es lo que se envidia más.

No extrañéis, dulces amigos
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía...
Después soñé que soñaba.

Bueno es saber que los vasos,
sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para que sirve la sed.

Todo pasa y todo queda
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable,
interminable.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido,
no haber nacido.

Pero tú siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada,
no son nada.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo,
y aquí me quedo.

La vida es bella ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos tendrás amor,
tendrás amigos.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.

Érase una vez

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés.

La mala reputación

En mi pueblo, sin pretensión,
tengo mala reputación,
haga lo que haga, es igual,
todo lo consideran mal.
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

Cuando la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos me muestran con el dedo
salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
y a la zaga va un ricachón,
zancadilla pongo al señor
y aplastado el perseguidor.
Eso sí que sí que será una lata,
¡siempre tengo yo que meter la pata!
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos tras de mí a correr,
salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latin
yo ya sé cuál será mi fin,
en el pueblo se empieza o oír
¡muerte, muerte al villano vil!
Yo no pienso pues armar ningún lío
con que no va a Roma el camino mío.
No, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal,
salvo los ciegos, es natural.

Me llamarán

Me llamarán, nos llamarán a todos;
tú, y tú y yo.
Nos tornaremos en torno de cristal ante la muerte,
y te expondrán, nos expondremos todos,
a ser trizados...Zas! por una bala.
Bien lo sabéis,
Vendrán por ti, por mí, por todos,
y también por ti.
Aquí no se salva ni Dios, lo asesinaron.
Escrito está, escrito está,
tu nombre está ya listo,
temblando en un papel
Aquel que dice:
Abel, Abel, Abel o yo, tú, él.

Me queda la palabra mp3

Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo tiré como un anillo al agua.
Si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre,
todo lo que era mío y resultó ser nada.
Si he segado las sombras en el silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria.
Si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Villancico

Ya está el niño en el portal,
que nació en la portería,
San José tiene un taller,
y es la portera María.

Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el niño sabelotodo
está esperando en la cuna.

Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.

Que se acerquen los pastores,
que me divierten un rato,
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.

Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los reyes Magos
que les tengo que escribir.

Me lo decía mi abuelito

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

Trabaja niño no te pienses
que sin dinero vivirás.
Junta el esfuerzo y el ahorro
ábrete paso ya verás,
como la vida te depara
buenos momentos. Te alzarás
sobre los pobres y mezquinos
que no han sabido descollar.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

La vida es lucha despiadada
nadie te ayuda, así no más,
y si tú solo no adelantas,
te irán dejando atrás, atrás.
¡Anda muchacho y dale duro!
La tierra toda, el sol y el mar,
son para aquellos que han sabido,
sentarse sobre los demás.

Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo he olvidado siempre más.

Un español habla de su tierra

Las playas parameras
al rubio sol durmiendo.
Los oteros, las vegas,
en paz, a solas lejos.

Los castillos ermitas,
cortijos y conventos
la vida con la historia
tan dulces al recuerdo.

Ellos, los vencedores.
Canes sempitemos,
de todo me arrancaron
me dejan el destierro.

Contigo sólo estaba,
en ti sola creyendo.
Pensar tu nombre ahora
envenena mi sueño.

Amargos son los días
de la vida viviendo,
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Un día tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás entonces;
¿Qué ha de decir un muerto?

Amargos son los días
de la vida viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Andaluces de Jaén

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién?
¿quién levantó los olivos?
Andaluces de Jaén.

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Andaluces de Jaén.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿de quién?
¿de quién son esos olivos?
Andaluces de Jaén.

Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos.

Jaén, levántate brava,
sobre tus piedras lunares
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Andaluces de Jaén.

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo,
estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren,
y canto respirando.
Canto y canto y cantando más allá de mis penas,
de mis penas personales, me ensancho,
me ensancho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar
hasta enterrarlos en el mar!

Paco Ibáñez canta a los poetas latinoamericanos

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Paco Ibáñez
canta a los poetas latinoamericanos

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Pablo Neruda

Me gustas cuando callas
Todo en ti fue naufragio
Puedo escribir los versos más tristes
esta noche

Te recuerdo como eras en el último otoño
Inclinado en las tardes
Para mi corazón basta tu pecho
La muerte de Melisenda mp3

César Vallejo

Amada

Alfonsina Storni

Yo seré a tu lado
Quisiera esta tarde mp3

Rubén Darío

Juventud divino tesoro

Nicolás Guillén

Soldadito boliviano

 

Me gustas cuando callas porque estás como ausente

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Todo en tí fue naufragio

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Sobre tu corazón llueven frías corolas.
¡Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, ¡oh abandonado!

Todo en ti fue naufragio.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo.

Todo en ti fue naufragio.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Oh más allá de todo. Oh más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!

Todo en ti fue naufragio.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que me causa,
y éstos sean los últimos versos que le escribo.

Te recuerdo como eras en el último otoño

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
¡Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Inclinado en las tardes

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes 
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vuelta a los brazos como un naúfrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Y los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Y galopa la noche en su yegua sombría 
desparramando espigas azules sobre el campo.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos océanicos.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Para mi corazón basta tu pecho

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

La muerte de Melisenda mp3

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Se morirá su cuerpo leve
enterrarán su dulce cuerpo.

Juntarán sus manos de nieve
dejarán sus ojos abiertos

Para que alumbren a Pelleas
hasta después que se haya muerto.

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Se morirá su cuerpo leve
enterrarán su dulce cuerpo.

Morirá por ella Pelleas
cuando la lleven al entierro.

Por ella vagará de noche
moribundo por los senderos.

A la sombra de los laureles
Melisenda se está muriendo.

Amada

Amada, en esta noche tú te has crucificado
entre los dos maderos curvados de mi beso.
Y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado
y que hay un Viernes Santo más dulce que ese beso..

Amada, en esta noche tú te has crucificado.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos,
y ya no habrán reproches en tus ojos benditos
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
dormiremos los dos como dos hermanitos.

Yo seré a tu lado

Yo seré a tu lado silencio, silencio,
Perfume, perfume, no sabré pensar,
No tendré palabras, no tendré deseos,
Sólo sabré amar.

Cuando el agua caiga monótona y triste
Buscaré tu pecho para acurrucar
Este peso enorme que llevo en el alma
Y no sé explicar.

Te pediré entonces tu lástima, amado,
Para que mis ojos se den a llorar
Silenciosamente, como el agua cae
Sobre la ciudad.

Y una noche triste, cuando no me quieras,
Secaré los ojos y me iré a bogar
Por los mares negros que tiene la muerte,
Para nunca más.

Quisiera esta tarde mp3

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;

Que la arena de oro y las aguas verdes
y los cielos puros me vieran pasar;

Ser alta soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana en medio del mar;

Ver como se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

Pensar que pudieran la frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

Ver que se adelanta, la garganta al aire
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Juventud divino tesoro

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
y a veces, lloro sin querer.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura, amarga, y pesa.
Ya no hay princesa que cantar.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

A pesar del tiempo terco
mi sed de amor, no tiene fin.
Cabello gris, así me acerco
a los rosales del jardín.

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!

Soldadito Boliviano

Soldadito de Bolivia
soldadito boliviano.
Armado vas de tu rifle
que es un rifle americano
que es un rifle americano
soldadito de Bolivia
que es un rifle americano.

Te lo dio el Sr. Barrientos
soldadito boliviano
regalo de Mister Johnson
para matar a tu hermano
para matar a tu hermano
soldadito de Bolivia
para matar a tu hermano.

No sabes quién es el muerto
soldadito boliviano
el muerto es el Che Guevara
y era argentino y cubano
y era argentino y cubano
soldadito de Bolivia
y era argentino y cubano.

Él fue tu mejor amigo
soldadito boliviano
él fue tu amigo de a pobre
del oriente al altiplano
del oriente al altiplano
soldadito de Bolivia
del oriente al altiplano.

Está mi guitarra entera
soldadito boliviano
de luto, pero no llora
aunque llorar es humano
aunque llorar es humano
soldadito de Bolivia
aunque llorar es humano.

No llora porque la hora
soldadito boliviano
no es de lágrima y paãuelo
sino de machete en mano
sino de machete en mano
soldadito de Bolivia
sino de machete en mano.

Con el cobre que te paga
soldadito boliviano
que te vendes que te compra
es lo que piensa el tirano
es lo que piensa el tirano
soldadito de Bolivia
es lo que piensa el tirano.
Pero aprenderás seguro
soldadito boliviano
que a un hermano no se mata
que no se mata a un hermano
que no se mata a un hermano
soldadito de Bolivia
que no se mata a un hermano.

foto paco Ibáñez

 

foto César Stroscio

César Stroscio

Bandoneón

Prestigioso bandeonista internacional, miembro fundador del histórico Cuarteto Cedrón y más tarde del Trío Esquina. Gran amigo de Paco Ibáñez con quién ha colaborado en numerosas ocasiones en grabaciones y conciertos.

foto François Rabbath

François Rabbath

Contrabajo

Contrabajista mundialmente famoso; con la creación de una nueva técnica instrumental está considerado como uno de los grandes maestros del contrabajo. Amigo de Paco Ibáñez con quién ha colaborado en numerosas ocasiones desde 1967.

foto Gorka Benítez

Gorka Benítez

Saxo

Reconocido como uno de los grandes saxofonistas internacionales, participa en la grabación del nuevo álbum de Paco Ibáñez. Desde el 2002 le ha acompañado en diversos conciertos. Colaboró también en la grabación de "Paco Ibáñez canta a José Agustín Goytisolo".

foto Michael Nick

Michael Nick

Violín

Instrumentista y solista clásico. Violinista sin normas, su música es a la vez flotante y rigurosa, evanescente y potente. Aparecido en la escena europea en los últimos años, colabora por primera vez con Paco Ibáñez.

foto Iñaki Falco

Iñaki Falcó

Charango 

Folklorista especializado en música latinoamericana, ha realizado numerosos conciertos Internacionales especialmente en América Latina.

foto Julián Córdoba

Julián Córdoba

Guitarra

Músico y compositor folclorista, originario del Chaco argentino. De larga trayectoria artística en Argentina y Europa.

 

Pintura

CLAUDE VIALLAT

Diseño

Celeste Prieto

Idea original

A flor de tiempo

 

coordonnées

A flor de tiempo, SL
c/ Girona, 120
08009 Barcelone (Espagne)
Tf (+34) 93 457 11 18
Fax (+34) 93 458 92 53
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